Marcos luce galones en el Avilés

Marcos Blanco, el pasado lunes, tras acabar la sesión y vestido ya de calle al salir de los vestuarios de La Toba./PATRICIA BREGÓN
Marcos Blanco, el pasado lunes, tras acabar la sesión y vestido ya de calle al salir de los vestuarios de La Toba. / PATRICIA BREGÓN

El canterano ha dado un paso adelante para ser un jugador con peso en el equipo | Tras curtirse la campaña pasada, en la que Xiel fue su valedor, cuenta con la confianza de Castañón y le gusta el trabajo «serio e intenso» del técnico

Nacho Gutiérrez
NACHO GUTIÉRREZAvilés

Las precarias condiciones en las que se mueve el Real Avilés en estos últimos dos años tras las distintas gestiones externas tiene una parte positiva muy visible, esa que permite ver en el primer equipo blanquiazul a jugadores de la ciudad, jóvenes formados en la cantera, ya sea la blanquiazul o cualquiera de las que se ubican no ya en el municipio avilesino, en la comarca.

Una de esas caras es la de Marcos Blanco Suárez (Avilés, 26-6-1998). Un futbolista que se ha formado en las categorías inferiores de varios clubes hasta llegar al Avilés en su última etapa juvenil. Cumple su tercera temporada, la última del contrato que firmó cuando pasó a formar parte de la primera plantilla el pasado ejercicio, con el campeonato en marcha tras empezar en el filial de Primera Regional, siguiendo el camino que había iniciado desde el principio su compañero Santa.

El domingo fue protagonista del triunfo ante el Universidad de Oviedo, por rendimiento y por marcar su primer gol con la blanquiazul: «No suelo ver portería, pero marcar es una gran sensación», sobre todo si al final sirve para ganar: «Es lo mejor de todo, que el gol sirviera para sumar los tres puntos, sin duda». El jugador avilesino es uno de los cinco que los viernes ensayan los tiros desde el punto fatídico: «Por ahora no hay un primer lanzador, el domingo me vi con confianza para tirarlo y acertar». Lo hizo con tranquilidad y bromea al respecto: «La verdad es que no estaba nervioso, seguramente porque iban poco más de quince minutos. Si es al final...».

Marcos Blanco se incorporó al primer equipo del Avilés la pasada campaña, en la que estaba enrolado en el segundo equipo. Su puesto como centrocampista estaba a cubierto en el equipo de Iván Palacios, que solo echó mano de sus servicios al convocarlo en la novena jornada, ante el Condal en Noreña, sin llegar a tener minutos. Una semana después el San Martín tumbó al Avilés en el Suárez Puerta (1-3) y con él a su entrenador, que tiraba la toalla.

Es el momento del canterano, que esa misma semana, vísperas de la visita al Llanes, fue reclutado para el primer equipo por su gran defensor en la comisión técnica, Xiel, relevo de Palacios: «Desde el primer momento confió en mis posibilidades y le estoy muy agradecido». Tras alternar en las siguientes jornadas titularidad y suplencia, se asentó en el once del que solamente salió en partidos esporádicos.

Su balance estadístico le llevó a ser el noveno futbolista más utilizado con 1.472 minutos, repartidos en 23 partidos, 17 de ellos como titular y tres con minutos partiendo del banquillo. No marcó goles y vio cuatro tarjetas amarillas. Números que le han servido de mucho porque jugar en el Avilés, en las buenas o en las malas, es lo más parecido a un master: «Aprendí mucho, no puedo negar que fue una temporada provechosa en ese sentido. Tuve muchos compañeros, algunos muy buenos, y te fijas en cosas. Y además estaba la situación del club, la amenaza del descenso...». El jugador avilesino dice que «el equipo era mucho mejor de lo que reflejaba la clasificación. No merecíamos bajar y por suerte los ascensos a Segunda B hicieron justicia con el Avilés».

En su segundo curso con el primer equipo, el rol de Marcos ha cambiado para mejor. Ya no es el meritorio de hace unos meses y reconoce que ha dado un paso adelante: «Es lógico que se note la temporada pasada a nivel de experiencia y de actitud. El año pasado normalmente no pedía la pelota y ahora la quiero para jugar sin temores. Castañón me está dando mucha confianza y espero dar un buen nivel para seguir progresando a nivel personal y con ello ayudar al equipo».

Un comodín

Las necesidades del servicio de la pasada campaña obligaron a Marcos a jugar en varias posiciones hasta ser un auténtico comodín: fue interior izquierdo, medio centro defensivo y creador, extremo y lateral izquierdo, y defensa central zurdo. A él lo que más le va es «medio defensivo, es donde mejor me veo, aunque en un grupo tienes que hacer y adaptarte a lo que te pida el entrenador». De Castañón dice que «es el tipo de entrenador que me gusta, es serio y muy intenso a la hora de trabajar. El equipo lo ha sido en estos dos primeros partidos y es el camino a seguir para competir».

La situación del club permite que el actual Avilés tenga juventud por arrobas, local y francesa. Marcos es un defensor de esa presencia como algo habitual: «En buenas y malas épocas, los equipos deberían tener siempre varios jugadores de la cantera».

Marcos tiene su cuna futbolística en el CD Quirinal, al que llegó en prebenjamines, jugando su segundo año cadete y primero juvenil en el Raíces, del que pasó al Llano 2000, cerrando el círculo en el Avilés, con el que ha jugado en el primer juvenil, el filial y en Tercera División más de media campaña y la presente, en la que lleva camino de convertirse en uno de los futbolistas esenciales en los esquemas de Juanma Castañón.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos