Real Avilés

Un trago amargo para el Real Avilés

Adama, en el ensayo de ayer en La Toba, con el defensa juvenil, Carlos./MARIETA
Adama, en el ensayo de ayer en La Toba, con el defensa juvenil, Carlos. / MARIETA

Recibe al Burgos en el choque de ida de la Copa Federación con el equipo en cuadro | Xiel reconoce que en las actuales circunstancias es un partido importuno, pero «vamos a competir y que los chicos, dentro de lo posible, disfruten»

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

Con el equipo cada día más diezmado, con tres meses de impagos sin visos de solución a corto plazo, y la necesidad de salir de los puestos bajos de la clasificación, la Copa Federación llega en el peor momento posible para el Real Avilés, obligado a cumplir el trámite de presentarse a esta competición que hace más de una década llegó a ganar. A las ocho de esta tarde de miércoles, el equipo blanquiazul se mide a un rival de Segunda B, el Burgos CF, en el Román Suárez Puerta, que puede batir récord de mínimos, de temperatura y de asistencia de aficionados.

Un compromiso inoportuno que obliga a un plus de esfuerzo para el que no hay mimbres. Xiel tiene que echar mano de cinco jugadores del filial y del juvenil para completar la convocatoria, en la que no están los lesionados Thomas, Adrián y Domínguez, a quien le dan el alta mañana jueves, y tampoco Carlinos, al que Xiel guarda por su lesión crónica de tobillo para tenerlo el domingo ante el Covadonga. También hay que añadir en esa lista de ausencias a Vázquez, camino de Los Barrios tras rescindir el lunes su contrato con el club.

Con este panorama, el técnico del Avilés ha citado a los jugadores del filial Marcos y Pedro, además de Santa, un fijo en el primer equipo, y a los juveniles Carlos, defensa central, y Aitor, pese a no participar en la sesión de ayer por motivos de estudio. «He convocado 17 jugadores y en el campo decidiremos el que se queda fuera de la lista, Pedro tiene unas pequeñas molestias».

Con la obligación de tener siempre a siete jugadores del primer equipo en el campo, el banquillo tendrá que repartir los esfuerzos de la mejor forma posible entre los que llevan más carga de minutos. Xiel reconoce que el de hoy es un partido «inoportuno por las condiciones en las que estamos, pero hay que disputarlo, vamos a tratar de competir bien y que los chavales disfruten dentro de lo que cabe».

El técnico relajaba su discurso tras una sesión en la que dio un toque de atención a todos sus futbolistas en pleno ensayo de jugadas a balón parado. A Xiel no le gustó la actitud pasiva que vio y tras parar el trabajo, se dirigió a la plantilla con palabras y semblante muy serios. Después de la charla el personal se fue a los vestuarios mientras el entrenador explicaba ante los medios que «me gusta que la gente tenga la máxima disposición en el trabajo. No es una bronca, trato de abrirles los ojos para que se den cuenta de que sin esa predisposición no tienen nada que hacer. Hay que estar encima de ellos, pero es por su bien».

El entrenador del Avilés reconoce que el equipo está muy corto de efectivos y que la marcha de Vázquez es otro golpe: «Perdemos a un buen futbolista, no tengo ninguna queja del tiempo que he trabajado con él. Tenemos que asumirlo y entender al jugador porque la oferta de Los Barrios es muy buena».

En el Burgos la Copa Federación es un segundo plato porque el equipo que dirige Patxi Salinas tiene sus miras puestas en su competición y en acabar donde ahora está, en puestos de 'play-off' a Segunda División. Para el desplazamiento a tierras avilesinas, el técnico echará mano de los no habituales e incorporaciones del filial para dar descanso al mayor número de titulares.

Entre los que no viajan, en principio, está el cántabro Cusi, exjugador del Avilés de Josu Uribe, y quizás tampoco pueda comparecer el delantero ovetense Carlos Álvarez, que no está jugando mucho los fines de semana, por unas molestias. Salinas ha citado esta mañana a toda su plantilla para decidir los que se ponen en camino tras el almuerzo y los que se quedan a entrenar preparando el choque del domingo en El Plantío ante el Barakaldo.

El Langreo, por su parte, viaja a La Coruña para medirse al Silva con la casi totalidad de la plantilla para aprovechar así el desplazamiento para hacer piña. Hernán Pérez dirigió ayer el último entrenamiento con vistas a un encuentro en el que presumiblemente actuarán los menos habituales, pensando en el duelo de Liga ante el Llanes.

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