Una Tercera División nacional con ocho posibles descensos

El equipo blanquiazul bajó en la promoción ante el Michelín y estuvo dos años en regional

N. GUTIÉRREZ AVILÉS.

Cuando Luis Gabriel y José Aurelio dicen que el descenso que vivieron como futbolistas no tiene nada que ver con el que puede producirse ahora, lo hacen con datos. Y es que la Tercera División de los años setenta era lo más parecido a la actual Segunda B, con más grupos repartidos por la geografía nacional.

El Real Avilés militaba en el primero, formado por veinte equipos de varias provincias norteñas y castellanas. Por orden de su clasificación final, Leonesa, Langreo, Pontevedra, Ferrol, Torrelavega, Sestao, Guecho, Ensidesa, Lemos, Lugo, Turón, Basconia, Bilbao Athletic, Real Avilés, Zamora, Caudal, Ponferradina, Rayo Cantabria, Gijón Industrial y Erandio.

La exigencia era tal que a los cuatro descensos reglamentarios podían añadirse otros cuatro en promociones en una eliminatoria a doble partido. Por ahí se cayó el Real Avilés, como decimocuarto clasificado, al pozo de la categoría regional tras perder su confrontación con el Michelín, al que ganó 1-0 en la ida, con gol de Luis Gabriel, pero ante el que perdió en Lasarte por 3-1, provocando el descenso tras un ejercicio caótico del club presidido entonces por Víctor Suárez.

El libro 'Avilés y su fútbol, un siglo de historia', detalla lo que fue para el Real Avilés un desastre deportivo, culminado con el descenso, y económico, con una deuda cercana a los ocho millones de pesetas y cuestaciones populares para afrontar algún desplazamiento. Deportivamente el equipo se renovó casi al completo respecto a la temporada anterior, aunque no se dieron los resultados necesarios para evitar la criba.

La inestabilidad llegó al banquillo y tras el cese del técnico que empezó, José Vallejo, otras tres personas se encargaron del equipo: el capitán Miguel Ángel como jugador-entrenador en dos jornadas, Enrique Casas, que en la penúltima jornada, con empate ante el Caudal en casa (1-1) renunció al cargo tras ser increpado por su propio presidente. Un joven de 28 años, Silverio Legorburu, daba el salto del juvenil para afrontar la última jornada con derrota en Langreo y los dos envites de promoción en los que algunos veteranos criticaron su nombramiento.

El Real Avilés descendía a Primera Regional, lo que hoy es la Tercera División, purgando en ella durante dos temporadas. Especialmente amarga fue la primera, 1974-75. El Ensidesa ascendía en la promoción con el Barakaldo a Segunda División en un Santa Bárbara en el que se desataban pasiones que en el Suárez Puerta eran calvarios como la sonada derrota con el Miranda por 0-1.

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