Socios de toda la vida del Real Avilés piden un cambio para ilusionarse

Socios de toda la vida del Real Avilés piden un cambio para ilusionarse
Luis Ángel Ruiz, Jesús Martín, Jesús Reyes, Sandalio Villabrille, Joaquín Morís y Luis Ángel Díaz, en el Suárez Puerta. / JOSÉ PRIETO

«Tejero tiene que echarse a un lado, la gente no lo quiere y aunque el daño es muy grande, el Avilés puede recuperarse»

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

Son menos de cien y pese a las vicisitudes, se mantienen a pie del Román Suárez Puerta como socios del Real Avilés que nunca han dejado de ser, ni dejarán. Seis de ellos, con años y años de fidelidad a los colores, charlaron con este periódico sobre lo vivido esta temporada, con el probable descenso y el incierto futuro que le espera a su Avilés. «La verdades que no veo futuro, el daño que se ha hecho es muy grande, irreversible. El fútbol en esta ciudad está casi muerto, pero el club se podría ir recuperando poco a poco con un proyecto serio que ilusione a la gente».

Sandalio Villabrille ha visto ya de todo en su fidelidad al Avilés, que «mantendré siempre», puntualizando lo que el resto tiene claro: «Tejero tiene que echarse a un lado, no lo quiere la gente». Jesús Simón luce el número 28 en el ya exiguo listado de socios y piensa que «Tejero se ha empeñado en aguantar de cualquier manera, creo que si no hay forma de que venda el club solo un gestor externo podría levantar esto un poco, pero reconozco que es muy difícil que la gente se vuelva a ilusionar salvo un cambio total». Simón asume el descenso y quiere «destacar a los jugadores, que han dado la cara hasta el final sin cobrar. Han cumplido evitando el descenso directo y no es culpa suya que hayan bajado dos equipos de Segunda B».

Jesús Reyes, socio desde 1959 y que tiene el número 43, refrenda lo dicho: «No veo una salida salvo que el dueño lo deje y venga otra gente, si puede ser de esta ciudad». Tiene pocas esperanzas de evitar el descenso: «El Oviedo B puede subir, pero los demás me dejaron una mala sensación cuando jugaron aquí». Joaquín Morís entiende que «con lo mal que se puso, evitar el descenso directo fue un mal menor, aunque al principio, tras lo sucedido en verano, pensaba en un año de transición, no en poder bajar».

Luis Ángel Díaz, que fue directivo, destaca que «los dos últimos años estábamos preparando la fase de ascenso y ahora, salvo un milagro, estamos descendidos. Lo que pasó este año en el Avilés no tiene nombre». Luis Ángel Ruiz incide en que «es imposible hacer un equipo cuando se han utilizado cincuenta jugadores. El club está roto y costará mucho recuperarlo».

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