Goles y sufrimiento en casa de los Nuño

Goles y sufrimiento en casa de los Nuño
Pablo y Luis sostienen un balón en una portería de Tabiella, antes del entrenamiento del pequeño con el Navarro. / JOSÉ PRIETO

Los hermanos Luis y Pablo luchan para conseguir la permanencia del Real Avilés y del Navarro

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

Ha tenido que ser en la penúltima jornada, pero por fin en casa de los Nuño Menéndez se pudo celebrar un domingo dulce dentro de la amargura de una temporada en la que los hermanos Luis y Pablo comparten mucho más que su vínculo familiar: los goles que marcan como delanteros que son, y sobre todo el sufrimiento de sus equipos, el Real Avilés y el Navarro, para conseguir la permanencia, que tiene mejor encaminada el pequeño.

«La verdad es que está siendo una temporada muy complicada en todos los aspectos. Llegué al Avilés en el peor momento posible», lamenta el mayor, algo que refrenda su hermano, aunque en su caso solo en los matices deportivos dentro de un club ordenado como es el Navarro. Los dos se formaron desde pequeños en la escuela del Avilés, Luis hasta su último año juvenil que cumplió en el Oviedo, Pablo hasta el primero de cadetes. «Cuando Golplus llegó al club decidieron que no entraba en los planes y decidí venir al Navarro», en el que «ha progresado un montón», recalca el mayor, convencido de que «el año que viene seguro que juega en Tercera».

Luis Nuño tiene 24 años y Pablo 20, y son casi un calco física y futbolísticamente: «Nos parecemos en la forma de jugar, no somos un nueve específico, podemos jugar arriba, por los extremos o de enganche, y vamos bien al espacio. Jugamos muy parecido», dicen. Luis firma pese a su mala temporada en el Avilés trece tantos, que será el 80 por ciento de los que lleva el equipo, mientras Pablo firma diez dianas. Marcar un mismo fin de semana fue celebrado especialmente por Pablo, ya que para el Navarro ganar era fundamental y Nuño abrió el camino de penalti

Los dos rebasan el metro y ochenta centímetros de altura, son de tipo fino, presumen de tener una buena relación de hermanos y comparten su actividad deportiva con el trabajo: Pablo lleva tiempo en Gráficas Nuño, que regenta su padre en Oviedo, y Luis ha comenzado este año las prácticas de electricista en Instalaciones Arjona tras prepararse en la Formación Profesional.

Con esas actividades complementan sus ingresos en el fútbol, que en el caso de Pablo son modestos pero efectivos, mientras Luis soporta con sus compañeros del Avilés los impagos, que ya van por siete meses: «Cuando me quedé sin equipo tras caerse el proyecto de IQ, ya no había muchas opciones y quería estar en casa». No era ajeno a los riesgos que corría: «Estaba informado sobre el tema económico, que cobraríamos cuando se pudiera, pero no piensas que se vaya a acumular tanto y se lleva como se puede».

Luis se quiso ir en el mercado de invierno al Marino, pero en el Avilés no dieron el visto bueno y en la segunda vuelta su rendimiento ha bajado: «No lo niego, pero el equipo se debilitó mucho con las bajas y creo que todos bajamos, los números lo reflejan». En casa se habla de fútbol «sobre todo los lunes», tanto de lo que han hecho los chavales como de la rivalidad asturiana: Luis y su padre son del Oviedo, Pablo y su madre, que es socia, del Sporting y habitual asistente a los partidos de Avilés y Navarro, alternando el apoyo a sus hijos cuando hay coincidencia: «Es muy aficionada al fútbol», dicen al unísono los dos hermanos, primos carnales de otro delantero avilesino, Roscales.

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