Real Avilés

«Lo que pasa en el Avilés no tiene nombre»

Luis Gabriel y José Aurelio, en la Redacción de LA VOZ con el recorte de la crónica de este periódico del partido de ida de la promoción de descenso del 74 que llevó al Avilés a categoría regional./MARIETA
Luis Gabriel y José Aurelio, en la Redacción de LA VOZ con el recorte de la crónica de este periódico del partido de ida de la promoción de descenso del 74 que llevó al Avilés a categoría regional. / MARIETA

Exjugadores avilesinos y actuales aficionados, destacan la situación de indiferencia en el club y afirman que con la actual gestión no hay futuro | Luis Gabriel y José Aurelio comparan el descenso a regional de 1974 con el que se puede producir ahora

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

El probable descenso del Real Avilés a categoría regional será sin duda el momento más bajo en la historia del club decano en el fútbol en Asturias. Mucho más si lo comparamos con la anterior pérdida de categoría que acabó con los huesos del equipo blanquiazul en regionales, en la temporada 1973-74. No es comparable por el distinto potencial de las categorías, tampoco por el momento social de entonces y el actual. Pero bueno será pulsar la opinión de dos jugadores de aquella época, actuales sufridores desde la grada del declive del Real Avilés, Luis Gabriel García García y José Aurelio Fernández Menéndez.

«No se puede equiparar en nada lo que fue el descenso que vivimos entonces, ni a nivel deportivo por lo que era entonces la Tercera, y por el apoyo de la gente, con lo que ocurre ahora. Es muy triste ir al Suárez Puerta y ver la poca gente que va, antes estaba lleno, incluso cuando se bajó a Primera Regional», dicen.

José Aurelio es un asiduo al estadio desde hace años, preside la peña Lolín Lloriana y conoce muy bien la realidad del actual Real Avilés: «Es lo más triste que he vivido en el fútbol. Lo peor es la dejadez, la indiferencia que ves porque al campo ya no va casi nadie, no hay aplausos, no hay críticas, aunque a jugadores que no cobran o que incluso pagan qué les vas a pedir».

Luis Gabriel se había desconectado del fútbol hasta que sus tareas de abuelo le han hecho volver, justo en el peor momento: «Mi nieto quería ir a ver al Avilés y me animé esta temporada. Da mucha pena ver la grada, podemos contar a ojo los que estamos», recalca con nostalgia de sus tiempos en activo: «No puedes comparar porque todo ha cambiado, pero antes el Suárez Puerta siempre llenaba las dos gradas y ahora no van ni doscientas personas. Es patético, dan ganas de llorar con lo que era este club».

El actual declive del equipo, según José Aurelio, es la consecuencia de una gestión nefasta: «Lo que sucedió el verano pasado no tiene nombre, es para escribir un libro», subraya en referencia a la guerra entre el máximo accionista y los gestores que se habían hecho cargo del club. «José María Tejero se empeñó en un pulso personal y acabó echando a un grupo que estaba gestionando el club, cumpliendo con los pagos y con un equipo para aspirar al ascenso. El actual se hizo a última hora y utilizar hasta cincuenta jugadores en una misma temporada no puede dar buenos resultados. Esto es como el cuento del lobo, pensaron que iban a librar y resulta que el Avilés está descendido por la Segunda B y que incluso puede hacerlo directamente».

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Conocedor de la Tercera División, piensa que «aún librando las tres últimas posiciones, veo difícil que puedan subir dos equipos asturianos, aunque es la única esperanza que tiene el Avilés». Luis Gabriel refleja que «el equipo ha mejorado en los últimos partidos, pero ha se ha producido un poco tarde».

El futuro del club dependerá de lo que se ofrezca: «El problema pasa por saber la intención que tiene el máximo accionista, en realidad no lo sabemos porque siempre deja la puerta abierta a irse, pero no lo hace nunca», dice Luis Gabriel. Su compañero lo tiene claro: «Mientras sigan las personas que están no creo que cambien las cosas y si el modelo es el mismo el Avilés será un equipo más en Preferente. Lo ideal sería que alguien de aquí cogiese el club, que en mi opinión tiene el valor de su deuda, nada más. La gente solo volverá al Suárez Puerta cuando haya un proyecto como dios manda».

Del descenso que vivieron como futbolistas reseñan que «fue un año complicado, el equipo entró en una mala dinámica y acabamos bajando en la promoción. Hubo mucha inestabilidad, en el club y en el equipo. Al final lo pagamos muy caro». Luis Gabriel ya estaba consolidado en el Real Avilés del 74 y José Aurelio despuntaba en el juvenil: «Me llamó Silverio para jugar la promoción, aunque solo me puso en el partido de vuelta porque en la ida me podía pesar la presión del Suárez Puerta». Recuerda que «fue un descenso muy triste, mucha gente lloró porque el Real Avilés era el equipo de todos. Ahora lo que hay es indiferencia».

Luis Gabriel abandonó el Avilés tras el descenso, fichando por el Ensidesa, con el que ascendió a Segunda División. Un año después José Aurelio siguió sus pasos y tras retirarse del fútbol, ambos coincidieron en su vida laboral en un banco.

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