REAL AVILÉS

La operación de venta del Real Avilés sufre un frenazo por falta de acuerdo en los términos del contrato

José María Tejero viendo un partido del Avilés./LVA
José María Tejero viendo un partido del Avilés. / LVA

Las dos partes no llegan a entenderse en la reunión de ayer y está previsto un nuevo encuentro para hoy con el fin alcanzar más puntos en común

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

El contrato para la operación de compraventa del Real Avilés ya está redactado y pendiente de una firma que quizás no se produzca, al menos por ahora. Los servicios jurídicos de IQ Finanzas, con el abogado José Jardón a la cabeza, han sido los que prepararon el borrador del documento, cuyos términos no han sido aceptados en la reunión que se celebró ayer.

Las conversaciones entre las dos partes se llevan con la mayor discreción y se respira una gran desconfianza. El acuerdo verbal alcanzado la semana pasada debería quedar plasmado sobre el papel, en un documento privado hasta que la operación sea definitiva y pase por una Notaría. Pero ese trámite está pendiente de que la propiedad del Avilés conceda el aprobado al contrato, algo que ayer no se produjo porque hay algunos términos por perfilar.

Las diferencias, que no deberían ser insalvables, pueden pasar por la parte de deuda, como los pagarés de la temporada 2015-16, que IQ Finanzas pretende descontar del precio de la operación. Lo haría en el primero de los pagos previstos, fijado en principio por el grupo mexicano en 400.000 euros, para completar el millón de euros en dos plazos trimestrales de 300.000, de aquí a diciembre. El segundo millón se pagaría en dos plazos anuales, 500.000 euros en 2018 y otro tanto en 2019, año en el que se completará una compra que, de momento, solo está apalabrada y que se puede venir abajo si hoy no se produce un acuerdo.

Julio Scheilch, que representa a José María Tejero, será quien se vuelva a reunir a lo largo de este miércoles con Denis Colmenares y el abogado del grupo mexicano en los asuntos del Real Avilés. Además de ese dinero que se quiere descontar del precio total por el pago de algunas deudas que IQ considera heredadas de gestiones anteriores a su llegada, otro punto de discusión son los tiempos. El grupo gestor quiere hacer el ingreso de los 32.500 euros en la AFE al tiempo que se cierra la operación de compra, lo que la propiedad considera una presión.

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