El Comercio
Real Avilés

Otra respuesta sin premio

  • El Suárez Puerta registró su mejor entrada de la temporada para vivir una nueva decepción del conjunto blanquiazul

Camisetas, bufandas, pancartas, tifos, charangas, bombos... la afición del Real Avilés siempre está cuando se la necesita y ayer lo volvió a demostrar una vez más. En un número muy similar al de la temporada pasada frente al Lagun Onak, unos 2.300 espectadores acudieron al Suárez Puerta con ganas de remontada, algo que una vez más no se pudo dar.

Y es que tras el ascenso del equipo dirigido por Xiel en la temporada 2001-2002, todos los 'play off' disputados por el conjunto blanquiazul han acabado bañados en lágrimas. Una maldición contra la que siguen luchando los animosos seguidores realavilesinos, cuyas ruedas están acostumbradas a superar la infinidad de obstáculos que les salen al paso en la carretera. El Cristo Atlético tampoco estuvo solo ayer en Avilés. En torno a dos centenares de fieles morados viajaron en autobús y en coches particulares para situarse en la grada de Juan Ochoa, desde la cual no dejaron de animar a los suyos.

El ambiente futbolístico fue una constante en la ciudad ya desde el sábado. La ausencia de competencia en cuanto a partidos de Primera División, Sporting o Real Oviedo propició una gran entrada en el Suárez Puerta, lejos de la casi irrepetible de Coria pero positiva si se analizan todos los condicionantes. Entre los presentes se encontraban caras muy conocidas del fútbol asturiano y de la historia del club como José Luis Quirós, Roberto Aguirre, Joaquín, Manel, Tino Rúa... además de autoridades como la concejala de Deportes, Ana Hevia, además, claro está, de los habituales.

En cuanto al partido, los aficionados no acusaron demasiado el primer tanto palentino, aunque con el paso de los minutos fueron perdiendo la paciencia con los jugadores blanquiazules y también con el árbitro, así como también con las continuas pérdidas de tiempo del Cristo Atlético, algo habitual en partidos decisivos. El tanto de Álex Arias despertó a la hinchada, que apretó en los minutos finales y protestó mucho el posible penalti sobre Luismi, que podría haber supuesto la llegada a la prórroga.

Durante el descanso, el club homenajeó al equipo cadete, que al igual que el infantil consiguió el ascenso a Primera División. Además, el alevín C también certificó su cambio de categoría en los últimos días, en este caso a Segunda División.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate