El Comercio
Real Avilés

El Avilés se vuelve a cruzar en el camino de Lolo Infante

Lolo Infante, con Xiel a la izquierda y Robert en el campo, en el Avilés-Palencia de la liguilla de ascenso de 2002..
Lolo Infante, con Xiel a la izquierda y Robert en el campo, en el Avilés-Palencia de la liguilla de ascenso de 2002.. / MARIETA
  • El técnico tiene un mal recuerdo de su etapa en el Palencia por una liguilla de ascenso que se llevaron los blanquiazules

El entrenador del Cristo Atlético es casi avilesino, con varios veranos en nuestra comarca, vínculos familiares y visitas como una de hace tres semanas «para ver a mi primo, tomar unas sidras y pasear por Salinas». Ha sido hasta miembro de la comisión de fiestas en los veranos avilesinos y todo, salvo el fútbol, son buenos recuerdos.

Y es que el Real Avilés vuelve a cruzarse en el camino del técnico palentino Manuel Infante, quien el mismo lunes no podía evitar el recuerdo de los dos partidos en los que el Palencia se midió a los blanquiazules, sobre todo el primero, en el Suárez Puerta: «Ha sido un poco escandaloso, primero no nos pita un penalti clarísimo a favor y después se inventó uno en nuestra área. Son dos jugadas que marcan un partido», dijo el 25 de mayo de 2002 Lolo Infante al término de un partido al que asistieron cerca de tres mil aficionados.

El Avilés y el Palencia formaron, junto al Navalcarnero y el Compostela B, uno de los grupos de lo que entonces era liguilla de ascenso, no el actual formato de eliminatorias. El conjunto palentino abría brecha en el Suárez Puerta, donde el equipo entrenado entonces por José Luis Díaz, Xiel, se imponía por 1-0, gol marcado por el madrileño Alonso, de penalti que él mismo provocó. En el partido disputado en La Balastera, el 16 de junio, el Avilés empataba (1-1) con otro tanto de Alonso. El posterior empate avilesino en el campo de San Lázaro ante el filial del Compostela (2-2) significó el ascenso del Avilés a Segunda B, el último conseguido en el campo.

Lolo Infante recuerda bien esa liguilla de ascenso en la que su equipo partía como favorito, junto al Avilés de Xiel. Como entonces aunque no en el mismo momento, hubo un cambio de entrenador, con el cese de Rafael Barrero para que el de Peñaullán cogiese el equipo tras la undécima jornada. Y al igual que en esa etapa en el Palencia, el Cristo es un equipo de toque, de jugar en corto y elaborar a través de la posesión.

Casi avilesino

Lolo Infante «no quería para nada» que le tocase el Real Avilés, no solo por la entidad del rival, sino porque «tengo familia, una tía y un primo, y he pasado muchos veranos allí, por lo que mis recuerdos son buenos. Hubiese preferido cualquier otro rival, pero es el que nos ha tocado y vamos a tratar de competir lo mejor posible».

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