El Comercio
Real Avilés

REAL AVILÉS

«Una victoria reparadora, fundamental»

Paco Parreño sale del vestuario de Santo Domingo para iniciar la sesión.
Paco Parreño sale del vestuario de Santo Domingo para iniciar la sesión. / MARIETA
  • El técnico del Avilés elogia la respuesta de un equipo que «estaba muy herido» y reconoce la necesidad de «un mejor clima social» para afrontar el 'play off'

  • «Si no llegamos a ganar no sé como hubiese quedado el ánimo y la autoestima del equipo», dice Parreño

Paco Parreño y Blas García respiraron aliviados el domingo con el triunfo del Real Avilés en Posada de Llanes, primero de esta nueva etapa que se iniciaba con mucha polémica y un horripilante partido ante el Condal. La sequía de tres jornadas sin ganar, la depresión de perder el campeonato en ese bache, se pudo aparcar con la que Parreño califica como «una victoria reparadora, muy oportuna, fundamental. El equipo estaba muy herido, por eso hablo de reparación, de restauración. Si no ganamos el domingo no sé que clima estaríamos respirando, no sé como hubiesen quedado el ánimo y la autoestima».

El técnico andaluz dice que «el fútbol, como todo en la vida, es un estado de ánimo y a veces no gana el mejor sino el que está más convencido. El equipo lo estuvo, sobre todo gracias a que el empate llegó pronto, fue el gol clave porque el partido se hubiese puesto muy feo si llegamos perdiendo al descanso. Con el 1-1 ya estaba convencido de que se ganaba, como así fue».

Tras una racha negativa la única premisa en Posada de Llanes era ganar al margen de virtuosismos: «No estamos para más cosas, creo que no era un partido para valorar si juegas mejor o peor, por el propio momento del equipo, por el campo, por un rival que se la juega, que te aprieta. La gente compitió bien y se convenció de que el gol podía llegar a balón parado». Parreño recuerda con orgullo que «los movimientos de la jugada del 1-2 la ensayamos el sábado veinte veces y es una gran satisfacción que ese trabajo tenga fruto». Elogió a Palazuelos porque «el del empate fue el gol del convencimiento. Casi siempre llega antes un defensa y despeja, pero él estuvo muy vivo para recoger el rechace del poste».

La consecuencia de la intensidad con la que se compitió en La Corredoria se traducía en un lunes sosegado para las huestes blanquiazules tras el revés del fin de semana anterior: «Hoy es otra cosa, se ve en las caras, se ha descargado esa tensión y amargura que acompañaba al equipo». Al hilo de ese estado de ánimo se le requiere a Parreño opinión de la decisión de IQ Finanzas de aislar al vestuario hasta del director deportivo: «Nadie me ha dicho nada y José Luis Tamargo, que este fin de semana estuvo fuera viendo posibles rivales, es mi amigo y sigue siendo mi director deportivo. Ahora lo que pedimos es que haya paz, pero no soy la persona más indicada para meterme en cosas que no me competen. Lo único que sé es que Tamargo ha trabajado y trabaja como un demonio por el Avilés, todos los que estamos aquí tenemos que aportar».

Lo que espera el entrenador es un mejor ambiente para el último partido de la liga, segundo suyo en casa: «El clima social tiene que mejorar de cara a los 'play off' porque lo contrario sería un suicidio. Pero los primeros que tenemos que darle motivos a la gente somos nosotros, el equipo, haciendo un buen partido. En los últimos años la afición se ha llevado unos disgustos de impresión y queremos aplacar un poco los ánimos para llegar a las eliminatorias con otro optimismo».

La convocatoria y once inicial de Posada de Llanes contó con novedades importantes. Parreño reconoce que fue la segunda una alineación más pensada que la primera, con la pausa que dan las sesiones: «Ya no hubo precipitación y falta de datos. No podemos hacer pruebas porque no hay tiempo. Cuento con todos y lo que buscamos es un once titular base», que según reconoce, puede parecerse más al de Posada de Llanes que al anterior. Llamó la atención que Lucas dejó fuera de la lista a Esteve y que volviera Keko tras muchas semanas: «No hay etiquetas en propiedad de nadie y como está trabajando Lucas no se puede quedar fuera. No he visto una cosa igual, es un chico que tiene unas condiciones bárbaras y si no entrega la cuchara con 20 años puede ser un grandísimo portero». Al tiempo subraya que «cuesta dejar fuera a buenos futbolistas, a Esteve, a Nacho, a Manu o a Nuño, viendo como entrenan, pero el entrenador tiene la ingrata labor de tomar decisiones. Con todos hablé personalmente, los que iban en la lista y los descartados».

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