El Comercio
Real Avilés
Óscar Ruiz, exjugador blanquiazul, trata de consolar a Álex García, reflejo de la derrota del Avilés en el partido de ayer.
Óscar Ruiz, exjugador blanquiazul, trata de consolar a Álex García, reflejo de la derrota del Avilés en el partido de ayer. / MARIETA

Descomposición en el Suárez Puerta

  • El equipo avilesino sufre un descalabro ante un gran Condal y la derrota supone la renuncia al título y la pérdida de la segunda posición

  • El Avilés amarga el debut de Parreño con su peor partido y provoca el hartazgo de los aficionados

El Real Avilés sufrió ayer un duro correctivo en el estreno de Paco Parreño, que vio a su equipo perder por 1-3 ante un Condal superior, resultado que además de certificar la renuncia al campeonato apea a los blanquiazules de la segunda plaza. En el peor partido posible, el ambiente en la grada se caldeó por el hartazgo de los aficionados, que mostraron de forma ostensible su desaprobación a las decisiones que se han tomado los últimos días, centrando sus iras en el director deportivo, José Luis Tamargo, tras la destitución de Pablo Lago el pasado martes.

El cambio de entrenador no siempre cumple esa máxima de ganar y el Avilés parece descomponerse después de firmar su peor racha en dos años, con dos derrotas y un empate, cifras que ponen en peligro hasta la tercera posición cuando hace apenas tres semanas el equipo, aún con Pablo Lago, era líder. Si ante el Tuilla se despachó una pobre faena, la de ayer fue patética por parte de un Avilés al que le faltó de todo en el campo, un síntoma que preocupa porque las sensaciones no pueden ser peores para afrontar las eliminatorias de ascenso.

El nuevo cuerpo técnico, con Paco Parreño y Blas García, cambió pocas cosas en el dibujo y en los titulares, aunque se había inculcado jugar con el balón el mayor tiempo posible y tener la iniciativa. Pero lo que se vio no fue eso.

Lo que se vio fue un equipo impreciso, inseguro, sin el nervio y la intensidad que se le supone y que ha mostrado en otros partidos. Con esas trazas, el Avilés le puso la alfombra roja a un Condal que tiene sus cositas, como un pedazo de delantero, Germán Fassani, que sembró el pánico entre una defensa desconocida.

Parreño reconoció al final del partido que en los primeros minutos ya tuvo la sensación de que aquello iba a terminar mal. Las pérdidas de balón fueron constantes y el Condal no tardó en ver que se podía poner las botas. Con el buen manejo de Aitor Hervás, Carlinos e Imaz, se impuso en la medular y generó ocasiones hasta que acertó rebasada la media hora. Fassani ya había dado un par de avisos y a la tercera clavó el cuero en la red de Guillermo. El 0-1 al descanso fue hasta un mal menor para el Avilés, sin sitio en el campo y a merced de un rival muy bien situado en el campo.

Si en el descanso se esperaba una reacción, lo cierto es que la segunda parte comenzó con una parada de gol de Guillermo a remate de Juanín cuando no se había cumplido el primer minuto. Las trazas del partido eran las mismas y Parreño decidió un doble relevo dando paso a Jorge Rodríguez y Matías, que por momentos parecían levantar el ánimo y el ritmo. Pudo cambiar el decorado a los 59 minutos, pero Yago estrelló un cabezazo en el larguero en la misma jugada en la que lesionó el árbitro, Quirós Pérez, que a duras penas aguantó hasta que el avilesino Juan González le dio el relevo ya en el minuto 80.

El Avilés no había tenido suerte en el testarazo del central gallego y del posible empate se pasó al 0-2 a los 62 minutos, cuando Imaz definió con la calidad de su zurda un servicio de Juanín. Con el segundo tanto el Condal tuvo que dar un paso atrás porque el Avilés ya iba a la desesperada, buscando el gol que alimentase la esperanza de remontar. Pero el peligro escaseó más allá de las jugadas a balón parado, con las que a los 80 minutos Bidari marcó a la salida de un córner con barullo previo a su remate.

El juego se paró con el cambio de árbitro durante diez minutos, tiempo que sirvió para que el Condal se volviera a poner las pilas para aprovechar que su rival ya iba ciego hacia el ataque. Fassani, otra vez, ganó un balón y se lo puso a Imaz, que otra vez sacó la zurda para batir, esta vez desde la derecha, a Guillermo y cerrar el partido.

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