El Comercio
Real Avilés

El Real Avilés ya es un polvorín

Un grupo de aficionados increpa al palco, en el que algunos se instalaron como medida de protesta.
Un grupo de aficionados increpa al palco, en el que algunos se instalaron como medida de protesta. / MARIETA
  • La afición pone el ojo en José Luis Tamargo y manifiesta su desacuerdo con sus decisiones, mientras Paco Parreño se muestra desolado

Malos tiempos corren en el Real Avilés, en el que ayer se vivió la cara amarga de una derrota con más calado que la simple pérdida de tres puntos que son de gran importancia. La destitución de Pablo Lago y lo que sucede en la cúpula del club entre la propiedad y la gestión ha desbordado a los incondicionales avilesinos, que ayer tuvieron además que tragar con un partido infumable en el estreno de Paco Parreño.

Tamargo fue el centro de las críticas más agrias, con alusiones constantes a las alineaciones y hasta una especie de asalto del palco de autoridades, en el que el director deportivo siguió el partido en su primera parte sin poder hacer lo mismo en la segunda ante la presencia de unos aficionados que querían pedir explicaciones.

Al final del partidos los ánimos se calmaron, y en la sala de prensa el reflejo de la derrota era un desolado Paco Parreño: «No podía esperar esto, se puede perder, pero no se esta forma». Estaba muy dolido por la mala imagen y actitud de su equipo y dijo que «ahora no es momento de hablar, ya analizaremos lo que ha pasado», dijo con el ánimo caído tras un estreno que «no es lo que se pretendía. Todo salió al revés».

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