Real Avilés

La zozobra vuelve al vestuario del Real Avilés

Pablo Lago, ayer, charlando con Marcos Torres, de espaldas, y Nacho Méndez.
Pablo Lago, ayer, charlando con Marcos Torres, de espaldas, y Nacho Méndez. / MARIETA
  • El recuerdo de los tres meses de impago distrae la atención cuando el equipo de Pablo Lago se juega el campeonato a diez jornadas del final

  • La probable marcha de IQ Finanzas llena de incertidumbre el pensamiento de futbolistas y técnicos

Las últimas noticias surgidas sobra la intención de IQ Finanzas de replegar velas al no poder hacerse con la propiedad del Real Avilés han encendido todas las alarmas en el seno de la plantilla blanquiazul, que estos días asiste con gran preocupación a la sucesión de noticias sobre las diferencias surgidas entre el grupo mexicano y el máximo accionista. La inestabilidad vuelve a presidir el día a día y el propio entrenador reconoce que «es inevitable que por momentos se pierda la concentración porque los jugadores se preguntan lo que puede pasar en el futuro. Pero tratamos de hacer nuestro trabajo y esperar el desarrollo de los acontecimientos».

La situación surgida con la posible marcha de quien ha pagado las nóminas que el máximo accionista dejó pendientes en el primer tramo de la temporada llega cuando el campeonato entra en su momento decisivo, con diez jornadas por disputar. Los futbolistas y el cuerpo técnico reconocen que «no es la mejor forma de llegar a este momento, la gente quiere un poco de estabilidad, pero es algo que no podemos controlar y solo nos queda hacer nuestro trabajo a la espera de que haya noticias».

Pablo Pantiga, capitán del equipo blanquiazul, se agarra a las palabras de la administradora de IQ, Dennis Colmenares, para mantener la tranquilidad mientras Álvaro López deshoja la margarita: «En una reunión que mantuvo con nosotros nos aseguró que iban a seguir hasta final de temporada, es lo único que sabemos. Si se ha producido un cambio ya lo sabremos, aunque no seremos los primeros en enterarnos». El defensa gijonés, curtido en muchas batallas, no se rasga las vestiduras: «Llueve sobre mojado y ya tenemos callo. Al principio aguantamos tres meses sin cobrar, después IQ Finanzas se hizo cargo de los pagos y no sabemos lo que va a pasar ahora».

La plantilla ha cobrado hasta ahora lo que tenía pendiente (salvo la liquidación del pasado ejercicio) y las mensualidades de diciembre y enero. En dos días hay que hacer lo propio con la de febrero -se paga a mes vencido- y esa podría ser la última nómina con el sello de IQ, salvo que finalmente no haya renuncia y se alcance un acuerdo que evite la ruptura de forma intempestiva y con la temporada en su momento culminante.