La complicada vida de los jugadores del Real Avilés para llegar a fin de mes

La complicada vida de los jugadores del Real Avilés para llegar a fin de mes
Gastón, con su inseparable mate, junto a Anselm en una imagen doméstica. / LVA

Tras siete salidas, los futbolistas del Real Avilés que terminarán la temporada echan mano de ahorros y de ayuda familiar para cubrir sus necesidades

N. GUTIÉRREZ / S. MENORAVILÉS.

Lejos de la fama, el lujo y el reconocimiento de los futbolistas que militan en la Liga de Fútbol Profesional se encuentran los jugadores de las categorías modestas, entre las que se encuentra la Tercera División, que sufren como cualquier trabajador al uso las consecuencias de sueldos mileuristas. Arrastrando proyectos anteriores, el Real Avilés decidió mantener en verano su estatus de club semiprofesional, contratando para el presente curso a futbolistas profesionales y manteniendo los entrenamientos matinales.

Así, todos los futbolistas llegados desde fuera de la región recalaban en el club con la necesidad de percibir regularmente su sueldo para poder mantenerse. Aunque no es la primera vez que una gestión comandada por José María Tejero desemboca en una situación de impagos -ocurrió hace más de una década con la sonada sentada emitida por Televisión Española frente a la Real Sociedad en Segunda B, o justo antes de la llegada de IQ Finanzas, con un comunicado de los entonces capitanes-, las cosas no se torcieron hasta el mes de noviembre, el primero que, 'grosso modo', no han percibido los jugadores que actualmente conforman la plantilla.

Desde entonces, se puede decir que el club adeuda a la plantilla cuatro meses, situación que ha ido propiciando la salida de hasta siete jugadores, todos ellos dependientes del sueldo para estar en Avilés: Vázquez, Fonso, Adama, Chus, Sergio Menéndez, Domínguez y Carlos Castro. También solicitó salir Luis Nuño, pero en su caso la petición no fue concedida y el jugador acabó asumiendo su continuidad.

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Con la remodelación de la plantilla tras el mercado invernal, la nómina de la plantilla se ha reducido significativamente, y ya son pocos los futbolistas con la soga al cuello para llegar a fin de mes. La mayoría de jugadores asturianos del equipo son estudiantes y viven con sus padres, por lo que no necesitan su sueldo para vivir. En el otro grupo están los catalanes Anselm, Toni y Miguel Escobedo, el uruguayo Nico Pandiani, el argentino Gastón Cesani y los franceses Thomas, Mathieu, Lucho y Paulo.

Cada caso es distinto. Anselm vivía con Domínguez en un piso en la Avenida San Agustín sufragado por el club, y ahora mismo está solo, aunque podría acompañarle en unas semanas Gastón. «Ahora mismo vivo de los ahorros, y la verdad que no gasto mucho. Comida y gasolina nada más», explica el joven atacante. Siempre fuerte y optimista, Anselm asegura que «ya estuve fuera solo en Estados Unidos y en casa saben que me las sé apañar bien aunque la situación sea difícil».

El delantero acude «todos los días» al gimnasio Astur Fitness y vive por y para el Real Avilés, aunque también «hago cursos a distancia por internet de distintas cosas de cara al futuro». Con cuatro meses de impagos a sus espaldas, Anselm asegura que «confío en el club y seguro que acabarán pagando».

Los franceses, en Oviedo

Los franceses viven todos en un piso en Oviedo del que se encarga su representante. Han venido al club a mostrarse y de momento están cumpliendo el objetivo, pues tanto Thomas como Mathieu están llamando la atención de filiales. En cuanto a los sudamericanos, los dos viven por el momento en Luanco. La novia de Nico es de allí y esa fue una de las razones de su fichaje, mientras que Gastón está viviendo con sus padres, en Asturias de vacaciones. Cuando regresen a Argentina, se espera que ocupe el sitio de Domínguez con Anselm. Ambos han hecho muy buenas migas.

Por último, los hermanos Escobedo viven juntos en Llaranes, aunque prefieren no dar detalles acerca de los acuerdos alcanzados con el club. Ambos están centrados en lo deportivo. Balsera, aunque es canario, lleva varios años afincado en Asturias y está estudiando un máster. No en vano, precisamente esta semana se encuentra en Madrid para realizar exámenes.

Al igual que la situación de los jugadores, la versión el club también es clara, expresada a este periódico por José María Tejero, presidente y máximo accionista: «Cuando fichan, a los jugadores les explicamos la situación que tenemos. Vamos a pagar, pero cuando se pueda. No les hemos dado fechas».

Así las cosas, y aunque toda la plantilla está centrada en lograr la permanencia y en finalizar la temporada con el equipo, los impagos son una realidad y ahora mismo el ocio ha pasado a un segundo plano para los futbolistas, que están tirando de ahorros, de ayuda familiar y de sus representantes para poder llegar a fin de mes. Una muestra de compromiso y de sacrificio en pos de una salvación que todavía es posible, aunque complicada. Ganar en Valdesoto es crucial.

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