Una historia centenaria

Afición, tradición, futuro

El Real Avilés nació en 1983 de la unión del Real Avilés Club de Fútbol y el apadrinado Club Deportivo Ensidesa

El fútbol organizado en Avilés suma, en 2017, 114 años, según reflejaron en una estupenda obra escrita los estudiosos de esta historia centenaria, que en 1983 abrió un nueva etapa con la regeneración de los dos clubes del momento. El rancio Real Avilés Club de Fútbol y el apadrinado Club Deportivo Ensidesa estaban condenados a entenderse, aunque a día de hoy, 34 años después, los que entonces negaron la mezcla todavía enfocan en aquella fusión el primero de los males del balompié avilesino. En todo caso, la mayoría se inclinó por unir los recursos, que no eran pocos. Afición, tradición, futuro y hasta el estadio Suárez Puerta fueron los elementos aportados por el Real Avilés. Una cantera organizada y productiva, los campos de La Toba, una forma de gestionar, una gran generación de futbolistas, eran los poderes del Ensidesa, por entonces abocado a un futuro incierto cuando la empresa confirmó que las generosas subvenciones siderúrgicas tocaban a su fin. Juan Muro de Zaro lo sabía y el creador del Ensidesa y de la pionera escuela de fútbol quiso dejar un legado deportivo a la ciudad con la fusión, que en ciertos foros se califica como absorción del Ensidesa por parte del Avilés.

Una historia que empezó a escribirse un año antes de su nacimiento. Por un lado Juan Muro de Zaro, presidente del Ensidesa, y por el otro Jesús Manuel Llera Arrojo, presidente del Real Avilés, trabajaron el entorno y tuvieron la gallardía de superar un primer revés cuando en 1982 los socios del club blanquiazul se oponen a la unión, aunque las diferencias fueron mínimas en la asamblea: votaron 313 socios con 149 a favor y 164 en contra. En el Ensidesa ya estaban inclinados por la fusión y ejercieron su derecho 217 con 131 votos afirmativos y 84 negativos.

Llera Arrojo y parte de su directiva mantuvo su empeño en los meses posteriores y gracias a él y a quienes también pensaban igual, algunos de los reticentes acabaron por convencerse de las bondades de unirse con el conjunto siderúrgico. La fusión cristaliza el 10 de mayo de 1983, eso sí, con una significativa oposición de una buena parte de la masa social, la del club que mantenía su nombre, y también aunque en menor medida la del que perdía el suyo, para poner un apellido que mantuviera vivo el espíritu siderúrgico en el fútbol avilesino.

La mezcla de los colores blanco, azul y granate, que fue uno de los puntos más importantes de discrepancia en las negociaciones de fusión, ha ofrecido en estos años todo tipo de gamas, la intensidad de unos inicios ilusionantes, de los gloriosos finales de los años ochenta, al tono más gris de la última década. Por encima de la mejor o peor gestión de quienes han llevado las riendas del club en estos 34 años, al Real Avilés Industrial le han fallado también los apoyos externos. Apoyos que, ineludiblemente, aquí y en cualquier lugar, tienen que llevar la firma, el liderazgo, de las instituciones, fundamentalmente la local, y también la regional. Pero el club de la fusión no ha despertado, precisamente, el fervor de esas administraciones. Pese a ser la cuarta sociedad anónima deportiva de Asturias, las ayudas han pasado de largo por esta ciudad. No así en Gijón y en Oviedo. Y todo esto a pesar de que fue elavilesino el primer club inscrito en la federación regional, en la que el Avilés mantiene su número original, el 1.001, por delante del mismísimo Sporting de Gijón.

Casi tres mil abonados, 2.800 para ser más precisos, respaldan el proyecto de un nuevo club que deportivamente se estrena en Segunda División B gracias al heroico ascenso del Ensidesa, que aporta el 99 por ciento de la estructura deportiva del Real Avilés Industrial. El portero Viña, repescado en pleno verano, fue el único representante de la plantilla blanquiazul. Desde ese momento, el nuevo club ha vivido el sabor de la gloria de un ascenso de colección a Segunda División, y una permanencia igualmente para los que gustan del recuerdo. También el amargor del descenso a Tercera, lo que ha sucedido en tres ocasiones, que ahora parece un recuerdo lejano tras varias temporadas en Segunda B.

En estos 34 años seis han sido los presidentes -tres de ellos elegidos por los socios, los tres siguientes procedentes de los distintos consejos de administración- y dos los directores generales del club -José Luis Rodríguez y Luis Cousillas-. El número de entrenadores se dispara, y con Roberto Robles, el que llega para dirigir el proyecto entrante, el Real Avilés Industrial, alcanzará los 24. Raúl González fue el primero del nuevo club y Vicente González-Villamil, con su ascenso a Segunda, tiene el mayor logro, seguido de José Luis Quirós con una liguilla de ascenso.

En junio de 2011 la empresa Golplus llegó a un acuerdo con José María Tejero para la gestión del primer equipo durante cinco años con el objetivo de regresar a Segunda B en un plazo de dos temporadas. El ascenso se consumó, pero en los despachos. El Real Avilés compró la plaza al final de la temporada 2011-2012.

Cuatro entrenadores lleva el banquillo del Real Avilés desde la revulsiva llegada del Grupo Golplus al club. El primero fue Ricardo Bango, que batió el récord de puntos. Hizo una gran temporada en Tercera División, pero no logró superar al Caudal y en la promoción, frente al Coria, se fracasó. El segundo año llegó la sorpresa con el nombramiento de Chiqui de Paz, que colocó al equipo líder, en Segunda B, al filo del pitido final de cada encuentro. Se le cesó cuando se estaba muy cerca de la promoción de ascenso, eso sí, en pleno descalabro de resultados. Pese a ello, la afición le respaldaba.

Juanjo no logró encauzar el vestuario y a principios de temporada se había vuelto indomable, no ya para el éxito, sino para salvar la categoría, que se haría in extremis y por conveniencia de Sporting B y Real Avilés, que empatarían para salvarse en la última jornada.

Así se llega a la temporada 2013-2014, en la que se confía en Josu Uribe, con una trayectoria famosa por su ascenso a Primera División con el Getafe, y por ser un 'míster' con una buena trayectoria profesional.

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