Real Avilés

La guerra en el Real Avilés se recrudece

Blas García charla con un miembro de seguridad, que le impidió dirigir el entrenamiento. / PATRICIA BREGÓN

Blas García se ve obligado a suspender el entrenamiento ante la imposibilidad de ejercer su trabajo | Dos miembros de seguridad privada contratados por la propiedad del club impiden el acceso a Santo Domingo a Tamargo y Puebla

SANTY MENORAVILÉS.

La guerra en el Real Avilés se recrudece. Como se esperaba, ayer por la mañana acudieron al campo sintético de Santo Domingo representantes de la propiedad del Real Avilés y de la empresa Real Avilés Gestión Deportiva, derivando el choque de trenes en la suspensión del entrenamiento por parte del entrenador Blas García en primera instancia y posteriormente también del amistoso fijado para esta tarde ante la Ponferradina.

Luis Puebla y el abogado Juan Martín Llera explican lo sucedido a un agente de la Policía Nacional.

La mañana fue caótica y la imagen del club volvió a quedar por los suelos. Cuando José Luis Tamargo y Luis Puebla, director deportivo y general de Real Avilés GD, respectivamente, acudieron al entrenamiento acompañados por el abogado Juan Martín Llera, se dieron de bruces con dos miembros de una empresa de seguridad privada que les negaron el acceso. Dentro de la instalación municipal ya se encontraban Alan Menéndez e Iván Palacios, director deportivo y entrenador del nuevo proyecto iniciado por José María Tejero, después de resolver unilateralmente el acuerdo hasta el año 2020 con la gestora a pesar de que el contencioso por presunto incumplimiento de contrato está en los juzgados tras la demanda interpuesta hace semanas por el máximo accionista del club.

Un agente de la Policía Nacional toma los datos de los miembros de seguridad contratados por la propiedad del Real Avilés.

Mientras Tamargo, Puebla y Llera llamaban a la Policía al no entender que «se nos niegue el paso a una instalación municipal cuando somos los gestores del club», comenzaron a llegar los jugadores y el cuerpo técnico, a quienes sí se les permitió entrar. Entonces, en el vestuario coincidieron Iván Palacios y Blas García, lo que el técnico sotobarquense describiría después como «algo muy extraño e incómodo. Todo el mundo sabe, compañeros incluidos, que el que programó el entrenamiento y el que está al frente del equipo soy yo mientras nadie de Real Avilés GD me destituya».

Los jugadores abandonan las instalaciones animados por Arturo Novo, con José Luis Tamargo a la derecha.

Tras unos minutos en el vestuario, los futbolistas y los ayudantes Arturo Novo y Dani Castro saltaron al terreno de juego a entrenar, pero cuando lo intentó hacer Blas García, un miembro de seguridad se lo impidió. Ante tal circunstancia, el técnico decidió suspender el entrenamiento y toda la plantilla se fue a reunir con Tamargo y Luis Puebla al despacho del primero, un encuentro en el que los futbolistas les brindaron su apoyo, según palabras de Puebla. «Ellos saben y valoran que si han cobrado todos estos meses ha sido gracias a Álvaro López». Los últimos en salir de Santo Domingo fueron los capitanes Dudi y Matías, que estuvieron varios minutos reunidos con Alan Menéndez e Iván Palacios. Nadie de la parte de la propiedad quiso hacer declaraciones y Dudi pidió no hablar, pues «estamos en medio de todo y no sabemos qué va a pasar».

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Por otro lado, en las últimas 24 horas tuvo lugar una lluvia de denuncias. El jueves por la noche, Real Avilés GD denunció al club por utilizar la sala de prensa del estadio ilegalmente. Ayer por la mañana, Tejero hizo lo propio por volver a cambiar la gestora las cerraduras del estadio modificadas el jueves por la propiedad.

La historia no se quedará aquí, pues ninguna de las partes quiere dar su brazo a torcer. Tejero insiste en que el contrato ha sido resuelto y Real Avilés GD en que «eso lo tiene que decidir el juez».

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