Ito se entrena con el equipo y fichará si no sigue en Segunda B

N. GUTIÉRREZ AVILÉS.

Cara nueva, y muy agradable de ver, la que aparecía en las sesiones de ayer del Real Avilés. No es un fichaje, aunque podría serlo a lo largo del verano si lo que busca en Segunda División B no aparece. Hablamos de Jorge Delgado, Ito, que se entrenará unas semanas con el equipo blanquiazul: «Pedimos permiso y no nos han puesto problemas. Estoy sin equipo y agradezco mucho poder hacer la pretemporada con el Avilés porque no es lo mismo entrenar por tu cuenta».

A Jorge siempre se le conocerá por su diminutivo a pesar de que ya tiene 25 años. Su físico es casi el mismo y también su cara de niño, pero después de tres años fuera de casa ha crecido a todos los niveles, aunque a nivel deportivo no tanto como habría deseado. Y no por falta de actitud o condiciones. Los percances en forma de lesiones han frenado la progresión de Ito: «La verdad es que no he tenido suerte en ese tema. El primer año en Barakaldo sufrí un esguince muy fuerte del ligamento lateral interno de la rodilla y un edema óseo. Y en el segundo tuve dos roturas casi seguidas en los isquiotibiales. Salí de una y a las dos semanas volví a romper».

Ito salió del Avilés tras la campaña del no ascenso -Llagostera- con destino Soria, junto a Álex Arias. Los dos jugadores avilesinos, lesionados en pretemporada, no encajaron y en el mercado de invierno de la campaña 2014-15 regresaron al Avilés sin mucha suerte a nivel personal y colectivo, con el descenso a Tercera División.

El delantero rescindió en Soria para enrolarse en el Barakaldo, al que aportó en su primer año cuatro goles, y tres en la pasada campaña hasta el mercado de invierno, que le llevó al Levante B para ayudar en una misión casi imposible: «Habían hecho 11 puntos en la primera vuelta y ficharon a varios jugadores para intentar la permanencia. El equipo hizo un gran tramo final con solo tres derrotas y estuvimos muy cerca de conseguirlo, pero no llegamos». Ito disputó trece partidos y marcó cuatro goles.

Ahora, el jugador avilesino está a la espera de los avatares del mercado de Segunda B, categoría en la que le gustaría continuar: «Es el primer objetivo, pero tiene que darse todo, un proyecto serio y una oferta que me compense estar fuera de casa». La posibilidad de jugar en el Avilés no es desdeñable: «Si tengo que jugar en Tercera no se me caerán los anillos y mejor hacerlo en mi ciudad y en el club en el que me formé, aunque la situación parece un poco revuelta».

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