Real Avilés

El Avilés sufre un destrozo en Colunga

Sergio Menéndez y Chus Fernández tratan de arrebatarle el balón a Matías, que ayer debutaba en el Colunga. / NEL ACEBAL

El equipo blanquiazul deja el espíritu en el vestuario y se arrastra ante un rival que lo puso todo para ganar | Recital del conjunto de José Luis Rodríguez, con Matías y Naya letales, y descontento de Iván Palacios con el suyo en el peor partido posible

COLUNGA.

El Real Avilés sufrió ayer un serio revés, un descalabro en el campo del último clasificado, un Colunga que dio su mejor versión para aplastar literalmente a su rival y firmar su primer triunfo (3-0) a costa de infligir al equipo de Iván Palacios su tercera derrota consecutiva. Tras el partido despachado por sus pupilos, el técnico no se mordió la lengua para explicar sus sensaciones.

No es de extrañar el malestar del entrenador de un Real Avilés minimizado por un Colunga en el que Matías y Naya fueron los factores desequilibrantes dentro de un equipo en el que todos pusieron lo que le faltó a su rival: intensidad. Jugadores con años de fútbol como José Ángel, Boris, Castillo, Girol... dieron una lección y el resultado es la justa consecuencia de lo que se vio en un mejorado césped de Santianes.

Los dos equipos llegaban al partido con la necesidad de ganar, pero a la hora de la verdad el único que lo demostró ese hambre fue el Colunga. José Luis Rodríguez colocó a los suyos en un 4-2-4 en el que aparecía Matías como titular tras fichar esa misma semana. Se situó por el centro, mientras Viti y Naya jugaban en banda y Zucu más adelantado. Reforzados por la intensidad de sus compañeros de medio campo y defensa, crearon problemas al Avilés desde la primera jugada.

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Iván Palacios, que apostó por reforzar el doble pivote con el central Domínguez, no tardó en ver que la cosa pintaba mal y a los 12 minutos el Colunga tuvo premio. Matías puso el centro desde la derecha y Naya el remate, tras controlar, girarse y chutar por raso con la zurda. Un jugador cambiado y que ayer no paró de subir y bajar a defender cuando su equipo perdía la pelota.

El partido estaba en el tejado del equipo local, que no dio respiro a su aturdido rival que evitó más daños aunque tampoco dio señales de vida en su ataque, anulado por una impecable defensa. Adama no lograba enganchar en ataque y Pablo Coutado, escorado a la derecha, tampoco generaba peligro, sin que Luis Nuño y Pablo Tineo encontraran su ocasión. El Colunga llegó más veces, pero sus prestaciones no le dieron para más que el 1-0 al descanso.

Esos 'locos bajitos'

En el arranque de la segunda parte parecía que el Avilés se movía con más garbo, pero solo fue una visión porque los jugadores del Colunga se imponían siempre en las disputas y ganaban todos los balones divididos a un endeble conjunto blanquiazul. Pronto avisaron esos 'locos bajitos' que dispuso José Luis Rodríguez en su línea de cuatro. Una combinación de Viti y Matías acabó en un remate de Zucu muy forzado.

Sin que el equipo de Palacios diera señales de mejoría, la deriva del juego iba a tener consecuencias a los 66 minutos, cuando Naya galopó por la derecha para devolverle el favor a Matías, que marcó en un gran cabezazo llegando en carrera.

Reventados por el esfuerzo, Naya y Matías dieron el relevo para el tramo final, en el que el Avilés ya iba a la desesperada. Luis Nuño, golpeado en el rostro, dio paso a Anselm y Palacios decidió que Fonso abandonara su puesto de central para incorporarse al ataque. El cántabro tuvo sus opciones, en una falta y en un remate que le sacó José Luis en una estirada felina, pero los minutos se iban consumiendo sin que el equipo se metiera en el partido con un gol.

Con el desorden que siempre se produce en los tramos finales, el partido se convirtió en un ida y vuelta con el Colunga mejor protegido ante un Avilés que se descuidaba. Fue el momento de Viti, otro de los destacados. Primero tuvo un remate franco que se le fue alto tras rozar en la pierna de Expósito, y después, a los 88 minutos, puso la guinda el triunfo de los suyos con un gol soberano. Recibió en la frontal y tras fallar en su primer intento, caracoleó en la frontal del área ante Domínguez y cuando vio el hueco clavó el esférico en la red de Lucas.

Era la puntilla para un Avilés desangelado y que se acerca a lo más profundo de la clasificación. Sabidas son las circunstancias del proyecto, pero asumiendo que este no es el año de máxima exigencia, hay unos mínimos que el equipo tiene que cumplir y que ayer no se vieron en Colunga. La próxima cita será de nuevo a domicilio, en Lugones, a las 18 horas del domingo. Se espera un cambio para entonces.

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