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Real Avilés | Abraham se compromete con el Mosconia de Grado

Abraham en una jugada con el Llanera. / FUTBOLASTURIANO
Abraham en una jugada con el Llanera. / FUTBOLASTURIANO

«Tenía otras opciones, pero elijo un proyecto ilusionante en un club serio y que cumple», dice el que pudo ser este año entrenador del Avilés

NACHO GUTIÉRREZ AVILÉS.

El que durante una semana fue entrenador del Real Avilés y punta de lanza de una nueva junta directiva que pretendía relanzar al equipo social y deportivamente, será la próxima temporada rival blanquiazul a pie de campo al firmar ayer como nuevo futbolista del Mosconia de Grado. Abraham Albarrán, de 33 años, inicia así una nueva etapa en su amplia trayectoria deportiva después de anunciar una retirada del fútbol activo para iniciar una carrera como entrenador que ha sido aplazada.

Tras esa marcha atrás, el avilesino recibió varias propuestas y pese a que todo parecía llevarle otra vez al Llanera de la mano de su nuevo entrenador, José Luis Rodríguez, se inclinó por el Mosconia. «Tenía varias cosas, pero me decanté por Grado por muchas razones, la insistencia del entrenador -Álex Rodríguez-, las instalaciones, el campo de juego y la seriedad del club a todos los niveles. Además lo puedo compaginar con mi vida laboral y está cerca de Oviedo. Todo encajaba y estoy encantado».

A la espera de lo que depare esta temporada, Abraham sabe que «para equipos como el Mosconia lo primero siempre es la permanencia y a partir de ahí, como la temporada pasada en la que estuvo siempre en la zona tranquila de la clasificación. Hay un equipo con gente joven y algún veterano como yo. Espero aportar mi juego y ayudar al equipo disfrutando del fútbol, es el objetivo que me propongo».

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Hablar del Real Avilés resulta inevitable, hasta obligatorio con quien fue presentado como entrenador hace un mes. Del proyecto del club nada se conoce, así que «no tengo nada que decir, solo que esta temporada será más especial que otras jugar como rival, sobre todo en el Suárez Puerta, ante el Avilés cuando mi ilusión es ser local en ese estadio y ver las gradas llenas de gente y no con cien personas».

No espera que el club del que es incondicional recupere su imagen y a la afición: «La gente en la calle me hizo saber que se iba a reenganchar al equipo cuando decidimos entrar, las personas de la directiva y yo. Aficionados que estaban por volver se llevaron otra desilusión cuando todo se fue al traste. Da igual que traigan a quien traigan, la gente quería ver a Abraham como entrenador, ver a Omar, a Roscales, a Ramón, gente de Avilés que estaban por la labor de jugar otra vez en el equipo de su ciudad. Así de claro».

El de nuevo jugador en activo es pesimista sobre lo que le puede deparar al Avilés esta nueva temporada: «Por lo que leo aún no se han pagado las deudas de la anterior y no auguro nada bueno. La gente no se va a identificar, yo al menos como aficionado no lo haré con algo así». Albarrán recalca que «comprobé de propia mano que no hay nada que hacer. De nada vale seguir diciendo que el Avilés no se va a morir, para estar vivo no solo basta con inscribiese en una competición, morir en mi opinión es que a un estadio como el Suárez Puerta vayan cien personas a ver al primer equipo de la ciudad. Eso sí que es estar muerto».

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